Tras la conquista de Madrid por el ejército rebelde liderado por Francisco Franco en abril de 1939, la ciudad se convirtió de nuevo en la capital de España, consolidando así el régimen dictatorial que había surgido de la Guerra Civil. El gobierno militar se estableció en el Palacio del Pardo, ubicado a pocos kilómetros del centro de la ciudad, desde donde Franco y su régimen iniciaron un período de represión que marcaría profundamente la vida de los madrileños y de toda la nación
Desde el inicio de la dictadura, Madrid, al igual que el resto de España, sufrió una feroz represión dirigida principalmente contra los republicanos y aquellos identificados con ideologías de izquierda, incluidos comunistas y anarquistas. Esta persecución forzó a muchos a huir al exilio o a vivir en la clandestinidad, marcando un clima de miedo y desconfianza que afectó a la vida cotidiana de la ciudad. La represión no solo fue política; también se manifestó en la cultura, la educación y las libertades civiles, donde la censura y el control social se convirtieron en herramientas del régimen para silenciar cualquier oposición.
Expansión Administrativa y Urbanística
En el ámbito administrativo, durante las décadas de 1940 y 1950, Madrid experimentó una notable expansión territorial al anexionar hasta trece municipios limítrofes. Entre ellos se encuentran Chamartín de la Rosa, Carabanchel Alto y Bajo, Barajas, Hortaleza, y Vallecas, entre otros. Esta expansión llevó a que la superficie de la ciudad aumentara de 66 km² a los 607 km² actuales. En 1963, se aprobó el Plan de Ordenación del Área Metropolitana, que impulsó un cambio en la dinámica poblacional, promoviendo el crecimiento de municipios aledaños como Alcorcón, Alcobendas y Fuenlabrada.

Durante este período, la dictadura también se dedicó a la reconstrucción de infraestructuras dañadas durante la guerra, restaurando iglesias, conventos y edificios civiles y militares. A pesar de la represión, Madrid comenzó a transformarse urbanísticamente, sentando las bases para el desarrollo de una ciudad moderna.
El milagro económico y el auge de la ciudad
Con la llegada de los años 60, España experimentó lo que se conoce como el «milagro económico» (1959-1973), un periodo de crecimiento acelerado que atrajo el turismo internacional y revitalizó la economía del país tras años de aislamiento. En esta época, se construyeron emblemáticos edificios en la plaza de España, como la Torre Madrid y el Edificio España. Además, se inició el proyecto de construcción de la zona de AZCA en 1964, que se convertiría en un importante centro financiero y de negocios, albergando algunos de los rascacielos más altos de la ciudad.
El crecimiento demográfico de Madrid fue impulsado por la migración de personas de regiones rurales en busca de oportunidades laborales en la capital. Para atender esta demanda, el régimen franquista promovió la construcción de nuevos barrios de viviendas de protección oficial, destinados principalmente a inmigrantes y trabajadores. Sin embargo, esta urbanización masiva también trajo consigo problemas sociales, como la falta de servicios y la creación de núcleos de pobreza en las periferias.
La resistencia y el final de la dictadura
Los últimos años de la dictadura estuvieron marcados por un aumento en la actividad de la oposición. Madrid se convirtió en el escenario de atentados y actos de resistencia contra el régimen. Uno de los eventos más notorios fue el atentado contra Luis Carrero Blanco, presidente del gobierno franquista, en 1973, llevado a cabo por el grupo terrorista nacionalista vasco ETA. Otro ataque significativo fue el de la calle del Correo en 1974, que reflejó la creciente tensión y descontento social.

La dictadura de Franco terminó oficialmente en 1975 con su muerte, dando paso a un proceso de transición hacia la democracia que transformaría radicalmente la sociedad española. La historia de la dictadura en Madrid es, por lo tanto, un capítulo oscuro y complejo que dejó huellas profundas en la ciudad y su población, cuyas repercusiones aún se sienten en la actualidad.